jueves, 3 de julio de 2008

El costo del amor

Este post se encuentra, en gran parte, dirigido al público masculino y por ello fue escrito en colaboración con un hombre a quien les presento como "El 22". Aquí van nuestras primeras reflexiones conjuntas...

Dicen que todo tiene su precio y el amor parece no escaparle a la máxima. De ello se trata este nuevo post pensado para vos, muchacho, que estas saliendo con alguien y tu billetera cada vez está más delgada.
Todo empieza en el momento en el que planeas salir con la afortunada y te das cuenta que si queres conquistarla sería más que conveniente que tires esos slip verdes con agujeritos que solo te van a llevar al desastre. Porque lo digo como mujer (y no voy a prometer que sea mi último comentario femenino). El slip verde va para atrás. Un secreto a voces: El 90 % de las mujeres preferimos los boxers. Sí, esos boxers que salen precisamente un… ojo de la cara!!!
Otra importante cuestión a tener en cuenta es la “perfumación”. En nuestra era de consumo feliz no faltan artículos en las góndolas que te aseguren el éxito con las mujeres. Ya no basta con el desodorante, ahora hay jabón, gel de ducha y algunos hasta se animan a la crema para el cuerpo. Ojo que la combinación ecléctica de estos artículos te puede dejar oliendo a mix de bon o bon con frutos rojos y “fresh mint”. Pero no importa. Todo sea para que al menos, según la regla de los tres primeros meses, ciertos olores, que el cuerpo humano inevitablemente emana, permanezcan inadvertidos.
Promediando la segunda o tercer cita empezas a mirar tu ropero con cierto desden y te preguntas: ¿Hace cuánto que no me compro buena pilcha para salir? Porque para noctambular con los pibes tenías más o menos armado el conjunto de jean gastado tiro bajo, remera vintage o sobreviviente de mil rock and rolles…ese vestuario que grita “soy reo y no me importa nada porque me sobra facha”. Pero ahora es otra cosa. Corresponde hacer una inversión. Nunca se sabe. Puede ser la mujer de tu vida. Pero, ay, ya vas sintiendo el precioso tintineo de la caja registradora.
Y si todavía vivís con tus viejos, justamente porque no te alcanza la plata para vivir solo, o bien, aún no queres llevarla a tu casa porque ese es TU espacio, tenes que recurrir al TELO. Clink, caja! Mis respetos a su creador.
En un primer momento mi hipótesis fue que cuando ya la tenes adentro (¡¡¡a la chica!!! Manga de mal pensados). Es decir, cuando lisa y llanamente, es algo así como tu novia o tu chica, los costos bajarían. Pero tal parece, según me han informado, que no es así porque si antes el resumen de la tarjeta llegaba con varias H de Hotel, ahora llega en el el detalle “Arredo”… ¿Una almohada nueva? No, el edredón que le compraste a la suegra para su cumpleaños. El regalito para la suegra…¡Pero qué divino que sos!
Y ahora que está todo más que bien, ella va ganando espacios. Entonces, aparecen ciertos detalles como asegurarte de tener margarina Light, esas galletitas de paquete verde que le gustan tanto y, por supuesto, la bebida citrus O % azúcar finamente gasificada… ¿No se dan cuenta estas chicas que la comida Light es carísima? Mis respetos al Dr. Cormillot… mis respetos.
Es que el amor (o sus derivados que van desde “buen garche” a “romance de novela”) no tiene precio. Para todo lo demás existe… ¡¡¡Basta de chivos!!!
Una amiga de la casa, otra histerofóbica, me decía: El amor tiene su costo... que suerte que lo pagan ellos.
Pero también es verdad que las mujeres hacemos nuestras pequeñas inversiones... que, sin duda, merecen otro post...

By Histeriofobica & El 22

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