miércoles, 9 de abril de 2008

El mensaje

Todo comienza cuándo le envias un inocente mensaje. Porque vos, nena, necesitas saber cómo está. Y estas en tu derecho porque es la pregunta más fácil del mundo. Seamos honestos, ¿cuánto puede tardar, el muy condenado, en contestar a tan claro mensaje? Es una respuesta sencilla, no es la solución de un teorema. Es “bien”, “mal”, “más o menos”. Pasan dos horas. No contesta. Los siguientes estadíos podrían describir tu situación.

1º Tsunami de interrogantes. Comenzas a preguntarte: ¿Le habrá llegado? ¿Tendrá crédito? ¿Habrá entendido lo que le pregunté? ¿Se habrá quedado sin batería? ¿Y si le robaron el celular? ¿Puede ocurrir que la red transforme mi mensaje en jeroglíficos? ¿Mi mensaje se encuentra perdido en una realidad paralela? ¿¿¿La isla de Lost existe???
Resolución del estadío: “Y bueno, se lo mando otra vez”

2º Relación compulsiva con el dispositivo tecnológico. Porque quizás el inconveniente no es de su teléfono sino del tuyo. Entonces, lo empezas a mirar con cierta aprehensión, casi se podría decir que hasta con odio. Lo revisas. Lo prendes, lo apagas. Le sacas la batería. Se la volves a poner. Lo revisas otra vez. Ingresas al buzón de mensajes porque tal vez te contestó y no te diste cuenta. Claro, no hay nada. Lo llevas al baño, envuelto entre toallas cuando te duchas, a almorzar. Y cada cinco minutos volves a revisar.
Resolución del estadío: Estas hace tres horas con la misma hoja del apunte de la facu o leyendo ese mail, que te mandó tu jefe, por la 534 vez. Es hora de tomar una decisión. Guardas el celular en la cartera, o bien, lo apagas. Y, por supuesto, lo prendes cada veinte minutos.

3º Psicopateo. Llegas a la conclusión de que el problema no es tecnológico. El problema es que no le gustas más. ¿Cómo no viste las señales? Fue evidente el otro día cuando te encontraste con él que las cosas no estaban bien. Es que la onda de ese bar en el que estuvieron no ayudaba. Otra vez los interrogantes. ¿Conoció a otra? ¿Finalmente Cameron Díaz le dio pelota? ¿Fue acaso ese comentario que hice sobre mis padres? ¿No me puse la ropa interior adecuada? ¿Mencionarle cuál sería mi nombre preferido para un hijo varón fue demasiado? ¿No le gustará mi perfume? ¿¿¿La isla de Lost existe???
Resolución del estadío. Llamas a tus amigas llorando para notificarles que todo terminó. Estas de duelo. La mitad de tus amigas (las que están casadas, en pareja, noviando, o bien, son las típicas traidoras al género que abogan por el amor libre) te dicen que sos una boluda. Y agregan que si él desaparece es porque no valía la pena. ¿¿¿Y ellas que saben??? No entienden nada. ¡¡¡Vos lo querías a él!!! La otra mitad de tus amigas, que comparten tu patética situación y están sentadas desde hace tres horas esperando sus propios mensajes, se compadecen de tu situación.

4º Síndrome del movimiento espiralado. Entre todas vuelven a reformularse las preguntas del punto 1. Además, buscan el manual del celular para corroborar si es que dice algo sobre qué hacer cuando el pibe que te gusta no te llama.
Resolución del estadío: Finalmente una de tus amigas (la que está más sola que Kung Fu) va a tu casa y se compran dos kilos de helados. Juntas lloran al finado. No lo podes creer. Otra vez volver a empezar. ¿Cuántos tipos más vas a tener que conocer para poder usar ese vestido blanco que soñas desde que aprendiste a decir CASAMIENTO? Encima con todo el helado que estas comiendo, vas a terminar hecha una lechona.

4º Conmoción. Después de seis horas te escribe. No lo podes creer. ¿Y ahora? Otra vez los interrogantes: ¿Me hago la difícil? ¿Le contesto mañana? ¿Espero media hora para que no piense que estoy desesperada? ¿No le contesto y espero que me llame para disculparse? ¿Le pido disculpas por molestarlo? ¿¿¿Lo llamo??? ¿¿¿La isla de Lost existe???
Resolución del estadío: Le respondes en el acto, obviamente. Porque… mirá si se enoja o piensa que no estas interesada.

En esas discusiones de amigas y altas en carbohidratos se sacan conclusiones apresuradas. El problema sin duda no son los dispositivos. Dificultades técnicas hubo siempre.

Entonces, ¿Cuál es el problema?

(Más detalles en la próxima entrega)

3 comentarios:

*RúBi* dijo...

que haces guadi???
si nina... tu ex compañera de metodologia jajaja

muy bueno el blog... ponele pila...

suerte

Guadalupe dijo...

Hey Nina, qué bueno que me visites, intentaré ponerle pilas y no dejarlo por la mitad como a metodo.
Besotes

Anónimo dijo...

Guada, le agregaría a este compendio de estupideces que realizamos con el celu, la clasica mandarse un automensaje, Y que si no nos llega corroboramos la triste noticia, que nadie nos quiere y que se olvidaron den nosotros, o que menos probable, se una falla en la red.....cosa que nunca es.
tony